viernes, 28 de marzo de 2014

Bases

Al llegar a la cima, el esquiador sale del remonte y comienza el descenso, arrastrado por la gravedad. No se debería intentar a no ser que se haya ido a una escuela de esquí o haya aprendido a girar y frenar con seguridad. Si no es el caso, la trayectoria que se toma puede ser incontrolable y la velocidad que se coge excesiva, reducida sólo para objetos estáticos como árboles.

Es cierto que existe riesgo, pero curiosamente eso es precisamente parte del atractivo del deporte, es, después de todo, el método de transporte terrestre más rápido sin asistencia mecánica. Es posible lograr una unión de cuerpo y mente practicando este deporte en la que la mente encomienda al cuerpo actuar excepcionalmente y el cuerpo confía en la mente para no dirigirlo hacia un despeñadero. Un sentido de armonía y de experiencia así puede resultar en una sensación de plenitud de uno mismo.

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